Creo que un artista tiene que representar a su tiempo
La muestra Al filo del espacio propone un recorrido por las distintas etapas en la obra del escultor.
Cruda y de largo aliento, así es la obra del reconocido escultor Enio Iommi. Hecha a su imagen y semejanza. Iommi, quien lleva más de 60 años en esto de hacer arte, expone un abanico de toda su producción en El filo del espacio , la retrospectiva curada por las historiadoras del arte María José Herrera y Elena Oliveras. La muestra ocupa la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, y está conformada por más de 60 obras de períodos distintos que tienen una característica común: exponen riesgos estéticos, formales, conceptuales, políticos o ideológicos. Denuncian tradiciones enquistadas, crueldades. Denuncian violencia.
Con mirada avispada, y llevando un bastón del que últimamente no se separa, Iommi arrastra sus 84 años de manera un poco lenta pero segura esta mañana soleada en la que se encuentra con Clarín .
Al entrar en su exposición se percibe una sensación de gran libertad por los materiales y al mismo tiempo violencia en los contenidos.
Sí, pero la violencia no la hago yo, la hace la sociedad. Sobre todo cierta sociedad, que quiere imponerse siempre. Creo que un artista tiene que representar a su tiempo. Por eso yo representé la represión con esos materiales agresivos, abruptos, como pueden ser los adoquines, los alambres de púas, el cemento. Y al mismo tiempo, creo que mostrando toda esa tortura, indico una bondad. La bondad de haberlas hecho con respeto hacia lo que nos estaba pasando.
Expone 60 años de trabajo: ¿sintió que en algunos momentos trabajó con más libertad que en otros? Mi última etapa no tiene que ver con la falta de libertad; pero sí con la humanidad. El pacto humano es el causante de todo lo que nos está pasando: la maldad, la picardía, la viveza. Todo esto es lo que produce el ser humano. Es en el infierno en donde el artista se juega.
¿Cuál sería el infierno actual? Y, que tenemos un país fantástico pero que nos están aplastando. Tengo la sensación de que lo que hemos vivido bajo los militares, ahora lo estamos viviendo bajo cierta gente que no son militares pero que no se dan cuenta ellos mismos de que están imponiendo. Y cuando la gente impone es porque algo está pasando. O sea, me da la sensación de que la Argentina está volviendo al Medioevo, cuando es un país que lo tiene todo por hacer, en el que cada persona puede ser un creador.
En ese sentido, ¿los artistas qué podrían hacer? No me atrevo a decir mucho sobre los artistas, pero sé que algunos se han jugado la vida, se han jugado estética y socialmente. Y hay otros artistas que se conforman solamente con ganar plata. Esos son artistas indiferentes.
Qué hubiera hecho de no ser escultor? Me hubiera gustado ser linyera, así de libre; o tener una especie de cantina. A mí me gusta escuchar a la gente. Porque, después de todo, cuando uno expone, se da cuenta de que las obras no hablan. ¿Sabe cuándo habla la obra? En el taller. Ahí está el arte. Unas vez expuesto, no me interesa más. El artista a esa altura ya esta imaginando otra situación. Mi amibición con esta exposición era quemar todo ahí, frente a la plaza, pero mi familia no lo permite. Sería mi última obra. Yo trabajo con ideas. Un escultor trabaja con formas.
¿Pero entonces usted no es escultor? Yo no sé si soy escultor, yo sólo tengo un concepto de lo que es el espacio, nada más. El escultor modela, el escultor esculpe; y yo jamás hice todo eso. Yo sólo me metí con el espacio.
¿Está contento con la exposición, Iommi? Sí, es la primera vez que veo mis obras, que trabajo con curadores que armaron la exposición, que seleccionaron las obras por mí. Yo no me ocupé de nada. Sólo veo las obras como publico, cuando voy a la exposición. Las veo y pienso: ¡este tipo se pasó 70 años doblando alambres!
Agenda
Dónde: Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).
Cuándo: Hasta el 14 de noviembre.
Por Mercedes Pérez Bergliaffa, ESPECIAL PARA CLARIN