Son numerosos los hombres que, a pesar de hacerlo a diario, no lo hacen bien. Esto es lo que aseguran los tradicionales barberos sobre la manera de afeitarse de nuestros hombres.
Y puede llegar a ser un asunto peligroso porque, aunque no dura más de diez minutos, el afeitado ejerce una agresión sobre la piel cuyas consecuencias se traducen como mínimo en sequedad y tirantez.
Demasiado a menudo se producen heridas, eczemas e incluso patologías dignas de tratamiento médico como la foliculitis, la sicosis estafilocócica, los pili incarnati, los quistes sebáceos retroauriculares, las alergias a los cosméticos del afeitado, etc, que precisan la inspección del profesional y un tratamiento dermatológico bien diagnosticado.
Buen comienzo
Como la gran mayoría se ducha previamente pues a la hora del rasurado ya tiene abierto el poro y facilitar así el paso de la cuchilla o el de la maquinilla eléctrica, pero si no es así, se prescribe lavarse la cara con jabón y agua caliente, secarla con unos toques de la toalla para luego extender un producto preparador que se dejará actuar durante 30 segundos para evitar irritaciones.
Previo
Es muy importante que la espuma de afeitar en spray, gel, crema o jabón se deje expuesta al menos un minuto para que elimine la dureza del pelo, deje lubricaba la superficie y actúe como escudo protector para que la cuchilla se deslice con facilidad.
Durante
Para pasar la maquinilla se realizará en el mismo sentido que el crecimiento del pelo, con pases suaves y cortos. Se comienza con las mejillas, luego las patillas y el cuello; después se rasura los labios y el mentón, zona donde la barba es siempre más fuerte.
Post-afeitado
Cuando se acaba con la cuchilla o la maquinilla es imprescindible aplicar un producto para después del afeitado. Estos tratamientos refrescan, claman, suavizan, cicatrizan y desinfectan. Hay que ser conscientes de que el afeitado agrede enormemente a la piel que no se repone hasta pasada una media hora.
Algunos consejos para conseguir el afeitado correcto
1.- Conviene hacerlo al levantarse cuando los músculos están más relajados.
2.- Aplicar el producto elegido en una capa fina y homogénea.
3.- Humedecer la hoja de afeitar con agua caliente para templar la hoja.
4.- Mientras una mano estira la piel la otra pasa la afeitadora.
5.- Limpiar los restos de espuma o gel de afeitado combinando el agua tibia y después fría para tonificar la piel y estimular la circulación.
6.- No usar la misma hoja más de cinco afeitados.
7.- Es recomendable en todo tipo de pieles dejarse la barba 48 horas al menos una vez al mes para que la piel descanse.
Imprescindible hidratar bien la piel
La temida Pseudofoliculitis: Se produce cuando el pelo, en vez de salir por el poro hacia afuera, comienza a crecer bajo la superficie de la piel. Por lo general ocurre en la zona del cuello por culpa de los cuellos excesivamente duros de las camisas y las apreturas de las corbatas, aunque también es posible que se produzca en el rostro. Una de las causas que la favorecen es la realización de un corte en forma oblicua y no recta, que facilita la incrustación del pelo También puede producirse por la sequedad y el aumento de grosor en la piel.
Entre los factores que inciden está el afeitado frecuente, la barba gruesa y dura. Y es que si bien el afeitado limpia y exfolia la piel con enorme eficacia, también elimina las células y el filme hidrolipídico que protege a la piel de las agresiones externas.
Una epidermis rasurada solo dispone de 24 horas para reponerse antes del siguiente afeitado por lo que es esencial que se aplique un buen ayudante para afeitarse mejor y después un producto que la ayude a restablecerse del daño sufrido.
Es imprescindible hidratar bien la piel para que no se resienta de las agresiones del afeitado.