El mundo de la cosmética ya no es sólo cosa de mujeres. Cada día son más los hombres que acuden a centros de estética porque quieren cuidarse y verse bien. Hace unos años nos parecía muy raro ver a un chico comprándose cosméticos y mucho más si eran maquillajes, pero ahora todo es completamente diferente.
Es un nuevo tipo de hombre al cual se le denomina «metrosexual». ¿Por qué ellos no van a poder maquillarse? Evidentemente, el tipo de maquillaje que ellos utilizan no se parece en nada al que utiliza una mujer, sobre todo, en cuanto a colores se refiere.
Fue en los 80, cuando la cosmética masculina se lanzó a la calle, pero no fue hasta los 90 cuando algunos chicos, no demasiados, se animaron a ponerla en práctica. Su pasión por los perfumes es evidente y se extiende a sensuales líneas de baño con desodorantes, geles y aceites aromáticos. Entre sus nuevas conquistas entran en juego las mascarillas y, lo más novedoso, los maquillajes para tener mejor aspecto o cambiarlo un poco.
El primer disparo lo hizo Guerlain en 1988 con su polvo compacto para hombres Terracotta pour Homme, empaquetado en un pote para parecer una crema de afeitar tradicional.
Clarins y Lancome lanzaron sus propias líneas masculinas, pero quien dio la campanada fue Jean Paul Gaultier. Los resultados de esta gama de cosmética están siendo muy buenos y los consumidores están encantados con esta nueva línea. El diseñador afirma que «la ropa no hace masculino al hombre. Su masculinidad la lleva en la mente». Gaultier lanzó una sofisticada maleta negra con polvo compacto, lápiz labial, delineador delineador de ojos y una crema balsámica, que parece ser cualquier cosa menos una colección de maquillaje. El diseño de este equipo parece una verdadera obra de arte.
Tras un diseño muy audaz, se esconden productos revolucionarios que se aplican sin ninguna restricción con gestos fáciles, hasta para los más inexpertos, y que garantizan resultados inmediatos: borran las huellas del estrés diario para que los hombres estén en plena forma durante todo el día.
Objetivos del maquillaje masculino
Todo tipo de maquillaje tiene su explicación y este sigue unas líneas básicas: camuflar ojeras y granitos, acabar con los brillos y matizar los ángulos del rostro. Normalmente los chicos lo usan para resaltar sus facciones de manera muy sutil o eliminar los odiosos granitos y manchas. Casi los mismos efectos que consigue el maquillaje femenino, pero siempre con un resultado menos llamativo.
Las firmas de cosmética ya no hablan sólo de gel para después del afeitado, sino que proponen a los hombres máscaras faciales contra el estrés, lociones para limpiar los poros, autobronceadores.
Los hombres buscan productos más específicos que las chicas, como cremas anti-fatiga o anti-polución. L’Oreal dice que, en la actualidad, el 21% de los hombres utilizan productos para el cuidado de la piel en comparación con 4% en 1990, y que la cifra será de 50% en 2005.
Si esas estadísticas se cumplen y los hombres comienzan a cumplir con la rutina diaria de cuidar su piel, no quedará muy lejos el día en que utilicen polvo, delineador de ojos, máscara de pestañas y lápiz labial.
El nuevo hombre se desprende de tabúes y empieza a preocuparse y ocuparse de su belleza sin ningún problema. Además de sentirse cómodo utilizando estos productos porque quiere gustarse y gustar al resto de la gente.