Los primeros síntomas del envejecimiento empiezan a notarse antes de los 30. Lo mejor para retrasarlos es hidratar bien la piel.
Una piel con déficit de hidratación está abonada al envejecimiento prematuro. Así lo aseguran desde el Centro de Investigaciones Epidérmicas y Sensoriales. Independientemente de los años cumplidos, se puede tener una piel en buen o mal estado. Por eso, actualmente las técnicas empleadas en estética y cosmética se orientan a reactivar las funciones celulares a niveles tanto superficiales como profundos. Nombres de activos como la soja, el alga marrón, el extracto de regaliz, la zanahoria y el wild yam , entre otros, potencian un buen aspecto físico. Por su parte, la ciencia va más allá del interés meramente estético. De ahí que se esté investigando en procesos que ayuden a tener biológicamente hasta una década menos. Pero hasta que esto sea una realidad no debemos perder el tiempo. El objetivo: conseguir una piel bien tonificada, firme, tersa y llena de luminosidad Las cremas hidratantes son nuestros grandes aliados en el mundo de la cosmética, ya que tienen la capacidad de restablecer el equilibrio cutáneo.
Líquida eficacia
En pleno siglo XXI el agua es esencial también para la cosmetología, llegando a convertirse en un componente de lujo. En un estudio realizado para Lancôme, el químico Richard Emmanuel Eastes asegura que el “agua se encuentra asombrosa e íntimamente vinculada a todas las formas de vida. Incluida la de la piel que, por su ausencia, acaba afinándose a medida que transcurren los años. Puede llegar a perder una media del cinco al seis por ciento de su densidad cada década, o más si se le somete a agresiones como el exceso de radiaciones o temperaturas extremas que la deshidratan severamente?.
Las curas de hidratación y los tratamientos de choque se vuelven indispensables ante semejantes contingencias. Se llevan a cabo por medio de productos específicos. Por ejemplo, aplicando por la noche una mascarilla súper-hidratante que actúe mientras dormimos y, durante el día, empleando un tratamiento en forma de suero. Pueden combinarse con la utilización de cremas que fortalezcan y aumenten el grosor del estrato cutáneo, transformándola así en el eficaz escudo que debe ser.
El organismo y la deshidratación
El organismo se protege frente a las agresiones externas mediante la epidermis, formada por cuatro capas celulares superpuestas. La epidermis es un tejido en renovación constante. Las células que la componen cumplen una intensa actividad metabólica: se dividen, migran, se diferencian y mueren. Esto permite asegurar una barrera de protección natural de altísima eficacia y constante. Sin embargo, y a pesar de ese esfuerzo de defensa, la piel no deja de ser un órgano muy sensible. Pueden desestabilizarla causas tan dispares como las radiaciones solares, los derivados de los campos electromagnéticos que provienen de la pantalla del orde- nador o una nutrición incorrecta, así como la carencia de liquido o la escasez de sueño. Pero, gracias a los avances estetico-cosméticos casi todo tiene arreglo.
Los grandes tópicos
Respecto al cuidado de la piel existen una serie de tópicos que conviene desenmascarar para obtener el mayor beneficio de los tratamientos:
Pensar que un producto perderá su eficacia si la piel se acostumbra a él. Puede ocurrir lo contrario: que tras un periodo de utilización, se intensifiquen sus beneficios.
Hay que evitar la confusión que existe a la hora de distinguir entre un producto antiarrugas y otro antiedad. El primero las combate y el segundo lucha contra la flacidez y la falta de firmeza.
No todos los productos cosméticos tienen idéntica caducidad. Los after shave con alcohol son los que menos se estropean.
Tampoco es lo mismo hablar de piel seca que de piel deshidratada. La primera muestra los poros casi cerrados porque son tan finos que impiden la acción de las glándulas sebáceas. Necesita muchos cuidados desde el momento en el que aparecen los primeros signos. La piel deshidratada, sin embargo, es aquella que no tiene el grado de humedad necesario.
Utilizar productos de cuidado muy fuertes no significa tratar mejor el problema, sino que por el contrario pueden incluso transformar una piel normal deshidratada en seca.
Creer que las pieles grasas no se deshidratan.
Pueden perder su contenido necesario en agua igual que las pieles secas. En ambos casos, además de hidratar es muy importante regular tanto el exceso de grasa como su ausencia.
Si tu piel presenta un aspecto mate y agrietado evita los productos grasos. Lo que necesitas son fórmulas con potentes activos capaces de frenar las líneas de expresión.
Y recuerda, antes de elegir cualquier producto, acude a tu dermatólogo para que analice tu tipo de piel y su estado.