Consejos para cuidar tu piel de los cambios de temperatura
Los cambios de temperatura, la contaminación y la humedad son un problema para la piel. Sigue nuestros consejos y evita el shock.
Como señala David Rodríguez, formador de Clarins, el primer paso para afrontar un buen invierno es ayudar al rostro a recuperarse de los estragos estivales devolviéndole el nivel adecuado de hidratación, revitalizándolo y reparando los daños del sol.
La Dra. Josefina Vicario apunta que el frío, el viento, la calefacción y la oxidación celular por culpa de la contaminación son algunos de los problemas que tenemos que evitar. A esto hay que sumarle que el afeitado disminuye la capacidad de regeneración y protección de la piel. La suma de todos estos factores, según la Dra. Vicario, hacen que la piel esté, además de seca, áspera y deshidratada, más frágil y desprotegida. Si no se pone remedio aparecerán las arrugas y la flaccidez.
Zonas sensibles
Los hombres que tienen un cutis fino y seco son los que deben tener más cuidado frente a los cambios bruscos de temperatura fríocalor o viceversa, afirma la Dra. María José Isarría, médico especialista en Dermatología del Instituto Médico Láser. Además, continúa, la piel del rostro no es homogénea: las zonas más delicadas son las mejillas, la piel de la parte delantera de las orejas, el contorno de ojos y la boca.
Las inclemencias hacen también que puedan aparecer signos de cuperosis, unas manchas rojizas que se producen cuando los capilares se dilatan en exceso.
Al aire libre sin riegos
Los cambios bruscos de temperatura se acentúan con los deportes de invierno, especialmente en los de montaña. A la hora de practicarlos debes de utilizar un protector solar con un SPF adecuado al tipo de piel y aplicar una protección especial en los labios. También hay que tratar el cabello y las manos. Por ejemplo, el pelo en invierno se reseca demasiado, pierde vitalidad, brillo y tiende a caer y encresparse.
Para evitarlo es aconsejable utilizar mascarillas hidratantes y nutritivas. Especialmente recomendables son las que incluyen lecitina o aceite de oliva, sésamo y karité.