Hasta ahora parecía que las mujeres estaban a la cabeza a la hora de recurrir a operaciones de estética, pero lo cierto es que los hombres nos empiezan a seguir los pasos muy de cerca apuntándose a la moda de la cirugía.
A diferencia de la mujer, el hombre suele recurrir a operarse para mejorar su imagen laboral.
Siempre hemos pensado que el hombre no se preocupaba tanto de su imagen como la mujer. A la hora de pensar en cirugía lo hacía por razones claras como los implantes capilares o arreglarse la nariz. Sin embargo, ahora optan por otro amplio abanico de posibilidades como retocarse la papada, eliminar la barriga, y los michelines, combatir la flacidez en el rostro, reducir unas mamas demasiado desarrolladas o quitarse las bolsas de los ojos.
Atención a todas las chicas con ganas de fastidiar a su pareja, porque los especialistas coinciden en que el hombre resiste peor el postoperatorio, aunque se reconoce que aceptan con más realismo el resultado.
El paciente masculino acude a la consulta solo y tiene muy claro lo que quiere hacerse. Generalmente no suele quedar insatisfecho. Se animan a hacerse este tipo de cosas, sobre todo, los ejecutivos que quieren conservar una buena imagen laboral. Son profesionales que traban cara al público y que tienen que dar imagen. También acuden, aunque en menor medida, hombres que pasan dificultades amorosas, crisis en la pareja, separaciones o viudedad.
Los cirujanos plásticos españoles han visto cómo ha incrementado el número de pacientes masculinos, aunque no sobrepasa los niveles femeninos. Tan solo entre un 15% y un 30% de las operaciones de estética son realizadas a hombres. Se puede decir que tienen menos necesidades fisiológicas para operarse ya que la mujer pasa por embarazos que le pueden hacer perder la figura.
Precios y operaciones más convencionales. ¿Es cosa de ricos?
Hasta ahora, operarse era un producto se súper lujo para la mayoría de los españoles que lo veían muy alejado de sus posibilidades económicas y que opinaban no gastar sus ahorros en algo tan innecesario. Ahora, parece que los precios son algo más asequibles para algunos y se está generalizando fuera del ambiente del famoseo.
El síndrome de Peter Pan
En niños, lo más usual es que las intervenciones sean para reducir las orejas. Se aconseja que se haga en la infancia.
Los adolescentes hasta los 22 años, empiezan a preocuparse por su físico, por la imagen que dan a los demás y acuden a la consulta para arreglarse la nariz. También se empiezan a unir a la depilación, por motivos deportivos, o simplemente por estética.
A los 25 a 40 años, cuando empieza a notarse el paso de los años, el hombre opta por operaciones que les quite años de encima como retocarse los párpados superiores.
A partir de los 55 años, el tratamiento por excelencia es el lifting o estiramiento facial del que todos tenemos constancia, a cuenta de la cantidad de famosas que han optado por esta intervención. Se da en esta edad en que ya los años hacen que la piel no esté tan tersa.
En definitiva, que parece que ahora el hombre se quiere apuntar a todo. Se introduce en la moda, en las tendencias, en el maquillaje y cremas masculinas, y ahora también en el campo de la estética. ¡Para que luego digan que la mujer es coqueta!