Luis Ziembrowski, Agustín Labiaguerre, Gabriela Izcovich y Violeta Urtizberea protagonizan esta obra que dirige Andrés Magnone.
El cuadro presenta a una familia tipo -padre, madre, hijo, hija- en pleno proceso de organizar sus vacaciones. Corren los años 90 y Miami se les presenta como el mejor destino. Es que luego de varias temporadas en playas locales, el hombre de la casa quiere un cambio sustancial para el período de descanso y, viendo que los números dan, se larga a un viaje soñado que incluye hotel cinco estrellas, actividades programadas y mucho shopping. Todo en familia, una que en apariencias funciona armónicamente pero que pierde el equilibrio ante una complicación que podría ser considerada menor.
Luis Ziembrowski, Gabriela Izcovich, Violeta Urtizberea y Agustín Labiaguerre son esos felices viajeros de esta historia que escribió Cynthia Edul, que dirige Andrés Mangone con la coordinación artística de Pompeyo Audivert, y que esta noche se estrena en el teatro El Cubo.
Es la primera vez que Mangone mete manos en un proyecto comercial, un tipo de trabajo muy diferente al que él está acostumbrado a producir. Es más fácil imaginar a este ex alumno, y hoy colega, de Pompeyo Audivert en las aulas del Taller Estudio El Cuervo investigando, improvisando, buceando mundos más oscuros que a las corridas ultimando los detalles finales para llegar a tiempo a la fecha prevista para este estreno. Pero fueron justamente esas diferencias lo que lo llevaron a Mangone a aceptar el reto que para él significa dirigir un espectáculo al que llegó invitado cuando estaba todo el equipo armado.
"Generalmetne no trabajo con cuestiones o temas de actualidad, pero me atrajo un texto muy bien escrito y un excelente grupo de actores que me obligaban a entrar en una jugada totalmente distinta. Me atrajo meterme en un terreno en el que no me sentía seguro y necesitaba explorar", resume Mangone, que compartió los primeros pasos de esta dirección con Pompeyo Audivert, quien finalmente quedó como una suerte de supervisor (Se entiende, Audivert acaba de estrenar Fin de partida , obra que no sólo dirige sino que también protagoniza).
La historia de esta familia bien argentina, bien de los años 90, lo sedujo por su escurridiza manera de meterse en la comedia para salir rápidamente de ella y transitar otros terrenos más densos. "Es divertida y, a la vez, intensa. Puede llegar a definirse como un nuevo grotesco, un sainete.
"Fue muy interesante el proceso de encuentro entre nosotros [directores] y ellos [actores]. Creo que hemos logrado un enriquecimiento mutuo en los dos meses de trabajo compartido. Todos estamos felices, fue una jugada complicada", concluye el director.