Teatro latinoamericano en la ciudad. En el circuito oficial y en el off es una tendencia que crece. Comenzó en el Festival Internacional de Buenos Aires 2009 y se afianzó en espacios alternativos como Timbre 4 y La Carpintería. Los planes para la temporada 2011 que incluyen al San Martín.
Este último año se ha distinguido por la presencia del teatro latinoamericano en las salas de la ciudad. La tendencia alcanza a los circuitos oficial y alternativo, como el caso de La Carpintería y Timbre 4 que programaron en octubre, ciclos de teatro chileno y uruguayo respectivamente. El primer impulso arrancó de la última edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) en el que participaron ocho espectáculos de Bolivia, Chile, México, Paraguay y Uruguay. Y donde se destacó el director chileno Guillermo Calderón y su compañía Teatro en Blanco que presentaron tres obras: Neva , Diciembre y Clase .
Alberto Ligaluppi, quien se encargó junto a Rubén Szuchmacher de la dirección artística del pasado Festival, explica: “Tanto Szuchmacher como yo, consideramos generar una programación centrada en lo internacional, pero olvidando de las puestas que se ven en todos los festivales. Es decir, abarcar lo global desde la periferia, evitando que el eje se centre en la producción de los países centrales como Inglaterra, Francia o Alemania”, explica.
El teatro porteño mira poco o nada a América latina. La mayoría de los intercambios o coproducciones se hacen con Europa. En 2009 los directores artísticos del FIBA arriesgaron, desde su programación, un concepto diferente. “La definición de la selección se llevó a cabo buscando lo nuevo y significativo de la producción teatral latinoamericana, desviando la mirada centro europea a la que se encontraba habituado el público a la hora de ir al teatro en el Festival–continúa Ligaluppi-. Dimos al espectador de Buenos Aires la posibilidad de ver un teatro nuevo, diferente y de altos valores artísticos”.
En agosto, Ligaluppi asumió como director artístico del Complejo Teatral San Martín. Sobre sus proyecciones para el próximo año comenta: “Lo latinoamericano es inherente a mi manera de ver el teatro y, a pesar de que estamos aún en un estado embrionario en el diseño de programación del Complejo, ya se puede observar su impronta. Se va a ver más teatro de la región y contamos con propuestas concretas de Chile y Brasil”. En junio de 2011 el dramaturgo y director chileno Guillermo Calderón iniciará un proceso de ensayos sobre un texto nuevo, con actores argentinos. Es la segunda estación de un proyecto que consiste en invitar a autores/directores jóvenes durante dos meses, el primero de ensayos y el segundo de funciones.
Estas pautas no rigen por igual para todo el teatro oficial, aunque sin dudas, el interés por la escena latinoamericana se va instalando como anhelo de los espacios más importantes. Rubens Correa, director del Teatro Nacional Cervantes apunta a reforzarlo en su programación: “Las producciones latinoamericanas no son habituales en nuestro teatro, pero está entre nuestros objetivos poder sumar más espectáculos. Uno de los ejes de las obras en el Cervantes es el intercambio de producciones iberoamericanas”.
Por su parte, desde el off se ha comenzado a potenciar el intercambio con teatristas latinoamericanos, y organizado temporadas con figuras y grupos invitados. Tal es el caso de La Carpintería, que desarrolló en octubre el ciclo “Chile emergente en Buenos Aires. Escenarios transandinos en el Bicentenario”. En él reunió a creadores que nunca se habían presentado en Buenos Aires, aunque contaban ya con reconocimiento en su país, premios importantes y presencia en festivales internacionales. Las obras elegidas fueron Niñas araña , de Luis Barrales, y Simulacro , de Marco Layera con su compañía La Re-sentida. Ambas abordaban el tema de la identidad y lo que significa ser chileno hoy.
“El ciclo resultó tremendamente útil. Y mi obra dialogó muy materialmente. Siempre nos llaman la atención los seres humanos. Nos sentimos mirados con interés de vecinos. Notamos también las sonrisas cómplices de los amigos argentinos cuando mirando Chile veían a su Argentina. Eso tan antiguo de verse en el otro, no deja de ser motivo de fiesta”, comenta Luis Barrales, importante dramaturgo de las camadas más recientes. Su teatro se distingue por tratar temas concretos de la realidad chilena o partir de sucesos que han conmocionado al país.
Una arista interesante del ciclo fue el intercambio entre el teatro argentino y el chileno, a través de La enamorada del muro , obra escrita por el dramaturgo Santiago Loza, dirigida por Lisandro Rodríguez e interpretada por la actriz chilena Isidora Stevenson. Sobre la continuidad del ciclo concluye Barrales: “Buenos Aires es una ciudad tejida de mucho mito y muy construida por sus habitantes todos los días. Nos gustaría volver siempre. Existe la posibilidad que el próximo año estemos allá nuevamente mostrando un trabajo sobre una falsificación de Shakespeare que ensayamos actualmente. Nos encantaría”.
Otra de las propuestas llega desde el espacio Timbre 4, que dirigió su mirada al teatro uruguayo y en coordinación con el Teatro Solís de Montevideo, organizaron su temporada que abarcó todo octubre. Las obras invitadas fueron Gatomaquia , dirigida por Héctor Manuel Vidal, Las Julietas , de Marianella Morena, y Los padres terribles , de Jean Cocteau, con dirección de Alberto Zimberg.
“Desde hace 2 años trabajamos mucho con la gente del Solís, tratando de hacer cosas en conjunto, de aportar al intercambio. En el marco de esa relación surgió la muestra para seguir acercándonos, teniendo en cuenta que encontramos muy interesante lo que está pasando en la escena uruguaya y por supuesto la cercanía”, explica el dramaturgo y director Claudio Tolcachir, quien además dirige Timbre 4 e impulsó este proyecto. El ciclo, por ser el primero, se propuso ofrecer una muestra representativa del teatro uruguayo actual. Para esto convocó obras multipremiadas y con amplios recorridos en festivales internacionales. “En cuanto a la selección se dio naturalmente, conocimos en La Habana a la gente de Gatomaquia , nos entusiasmó mucho su trabajo y la idea de hacer algo juntos –cuenta el director-. Luego, junto con el Solís, terminamos de definir la programación, hicimos algo pequeño con tres obras, porque nos parecía que sería un buen comienzo y estaría a nuestro alcance”.
Timbre 4 ya confirmó una minitemporada de Gatomaquia en enero de 2011, y sus organizadores trabajan para concretar otros ciclos que acerquen más teatro latinoamericano a Buenos Aires. “Queremos armar una pequeña muestra de teatro brasileño y de que pueda venir la gente de Teatro en el Blanco de Chile. En fin, de cada ciudad a la que vamos, venimos con ganas de traer a alguien, obras, compañías amigas a las cuales ofrecemos ser recibidas en Timbre 4. Cada vez tenemos una lista más larga, iremos de a poco y ojalá puedan venir todos”, concluye Tolcachir.
Por Adys González De La Rosa, Especial Para Clarín