Las desgracias se precipitan sobre Haití. Cual constante. Tras el impacto del terrible terremoto de enero pasado, llegó la furia de un huracán. Enseguida, una peligrosa epidemia de cólera. Y ahora una explosión de violencia callejera, al conocerse los primeros resultados de la primera vuelta de la elección nacional del pasado 28 de noviembre a la que concurrió a votar apenas un 40% del electorado. Por sus irregularidades, algunos tildan a la elección de fraudulenta. Lo cierto es que Haití sigue empantanada en la fragilidad.
La ira se desató esta vez cuando los partidarios de un popular cantante devenido candidato presidencial -Michel Sweet Mickey Martelly- al conocer que las cifras difundidas por las autoridades electorales lo ubicaron en tercer lugar, quedando así fuera de una posible participación en la segunda vuelta, no aceptaron su postergación y atacaron edificios públicos; cortaron las calles de las principales ciudades de Haití con barricadas y neumáticos humeantes; provocaron saqueos e incendios en pequeños comercios; y desataron un vendaval de tiros, machetazos y pedradas. Algunos observadores electorales habían colocado previamente a Martelly en el segundo lugar.
La población en general optó, una vez más, por no salir de sus casas. Los aeropuertos se cerraron y la policía local, con el apoyo de los cascos azules de las Naciones Unidas, resultó incapaz de controlar la furia popular. Apenas pudo defender algunos edificios que estaban siendo atacados. Hasta ahora, un saldo de dos muertos y decenas de heridos.
El 16 de enero próximo es la fecha prevista para la segunda vuelta electoral. Ante lo sucedido, parece lejana. Se enfrentarán entonces, si las cosas se ordenan, los dos candidatos más votados. Por una parte, Mirande Manigat, una profesora de derecho de 70 años, esposa del ex Presidente Leslie Manigat que -con el apoyo de la clase media- obtuvo el 31,4% de los sufragios. Por la otra, Jude Celestin, del Partido Unidad, en rigor el delfín del actual mandatario René Préval (desprestigiado por su ineficiencia al reaccionar contra la serie de catástrofes que se abatieron sobre su país). Celestin habría obtenido, a estar a los anuncios de las autoridades electorales, el 22,5% de los votos. Superó así, aunque por menos de un 1%, a Martelly. Por apenas unos 6.800 votos.
Hay ahora tres días para apelaciones. Las mismas deben ser resueltas con la premura del caso. Pero la urgencia es controlar los desbordes. Algunos proponen que los tres candidatos más votados participen, todos, en la segunda vuelta. Otros creen que eso sería inconstitucional.
Para hacer todo más complicado, un informe francés reciente sugiere que el brote de cólera puede haber partido del campamento de una unidad nepalesa que forma parte del contingente militar de las Naciones Unidas. La sospecha, que existía desde hace semanas, había ya provocado incidentes contra elementos de esas fuerzas que podrían volver a aparecer en momentos en los que recuperar el orden es lo prioritario para una nación que, por una razón u otra, parece no poder salir del borde del abismo.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas