El fundador de WikiLeaks se presentó en forma voluntaria en una comisaría y fue arrestado; para EE.UU. es una buena noticia
LONDRES.- Ni libertad condicional ni arresto domiciliario: Julian Assange, fundador de WikiLeaks, se entregó ayer y permanecerá bajo custodia en una celda británica hasta, por lo menos, el próximo 14 de diciembre.
Así lo dispuso el juez Howard Riddle seis horas después de que Assange, la cabeza visible del escándalo que dejó al desnudo a la diplomacia de Estados Unidos, fuera detenido en una comisaría londinense, en la que se había presentado por su propia voluntad.
Scotland Yard lo arrestó siguiendo una orden de detención europea emitida por las autoridades en Suecia, donde se lo acusa de coerción, acoso sexual y violación, crímenes supuestamente cometidos en agosto pasado.
Los responsables de WikiLeaks, centro, desde la semana pasada, de una de las mayores filtraciones de documentos secretos de la historia, afirman que su arresto no es otra cosa que una forma velada de atacar la libertad de prensa. El jefe de su equipo de letrados británicos, Mark Stephens, dijo que los cargos están "motivados políticamente" y adelantó que apelará todo intento de extradición, al igual que la negativa de fianza.
"WikiLeaks continuará publicando su material como si nada hubiera ocurrido", advirtió Stephens.
El ministro de Justicia británico, Kenneth Clarke, negó que el gobierno estuviera involucrado en la detención, por más que admitió que la revelación de anteayer del listado de lugares británicos considerados de valor estratégico para Estados Unidos había causado "irritación".
"No creo que WikiLeaks haya puesto la seguridad de Occidente en peligro. Ha causado bastantes dolores de cabeza, pero eso no es un delito. Lo que se está dirimiendo aquí es otra cosa. No se trata de un complot, sino de un caso de violación. Creo que no hay razones para dudar de la seriedad de la justicia sueca. Y no me caben dudas de la objetividad de la justicia británica", señaló Clarke.
En Gran Bretaña es inusual que se conceda fianza a personas acusadas de violación. Aun así, la decisión del juez pareció tomar a Assange de sorpresa. El día anterior, Stephens (al frente del estudio Finers Stephens Innocent, especializado en temas de libertad de prensa, no en extradiciones) había afirmado que su cliente se preparaba a ser "sólo interrogado" por la policía.
En la sala del tribunal del céntrico barrio de Westminster, abarrotada por periodistas, cinco amigos del experto informático australiano, de 39 años, se declararon dispuestos a contribuir a un fondo de 180.000 libras (unos 220.000 dólares) y hasta a ser garantes personales de su libertad condicional.
Entre ellos había tres celebridades: el cineasta Ken Loach; el periodista de origen australiano John Pilger, y la millonaria, ex modelo y amiga de Lady Di Jemima Khan, que dijo que estaba dispuesta a ofrecer "cualquier suma que necesaria" para pagar la fianza, que fue rechazada.
Sin embargo, la información presentada por la fiscalía parece haber sido contundente. La abogada Gemma Lindfield, representante legal de la justicia sueca, dijo que una mujer identificada como "Señorita A" sostiene que en la noche del 14 de agosto Assange utilizó el peso de su cuerpo para inmovilizarla con intención sexual (con lo cual habría cometido "coerción"), la violó y lo hizo sin usar condón, en contra de su "deseo expreso" de que utilizara uno.
El tercer cargo que se le imputa es que el pasado 18 de agosto "acosó deliberadamente" a la misma persona "de una manera dirigida a violar su integridad sexual". La última de las acusaciones se refiere a una segunda mujer, identificada como "Señorita W", que le endilga haber mantenido relaciones con ella sin preservativo y mientras ella dormía, en el domicilio de ésta en Estocolmo.
Un poco más pálido de lo habitual, Assange escuchó todo sin expresar la más mínima emoción. Pero cuando el juez le preguntó si entendía el contenido del pedido de arresto, se puso de pie y señaló: "Sí, entiendo los cargos y los refuto terminantemente".
Reacciones
Assange sostiene que los cargos derivan de una "disputa por relaciones sexuales consensuadas pero sin protección", y que sus abogados dicen que el caso tiene matices políticos. Pero la fiscal superior sueca Marianne Ny, responsable de emitir la orden internacional de captura de Assange, rechazó esos argumentos.
El juez Riddle consideró que al no tener domicilio fijo en Inglaterra, existía el riesgo de que Assange incumpliera la libertad condicional. Ordenó, por lo tanto, su prisión preventiva hasta el próximo martes. Poco antes, Assange había confirmado su identidad y dado como domicilio permanente uno en Australia.
Cientos de sus simpatizantes y la agrupación Reporteros Sin Fronteras ya pidieron a la primera ministra australiana, Julia Gillard, que intervenga a favor de su compatriota. La "retórica cada vez más violenta" contra Assange genera "graves preocupaciones" por su seguridad, dice la carta dirigida a Gillard.
Por su parte, el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, dijo que la Casa Blanca tomó con agrado el arresto de Assange. "Parece una buena noticia", señaló.