China suma 18 países a su boicot contra la entrega del Nobel a Liu
Presionados por Pekín, muchos países no asistirán el viernes a la ceremonia en Oslo
PEKIN.- Cuando faltan dos días para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo, Pekín afirmó ayer que la "vasta mayoría" de las naciones boicotearán el evento y advirtió que no cambiará su posición por "la interferencia de algunos payasos".
El Comité del Nobel se apresuró a desmentir esta información, e indicó que de los 65 países invitados a la ceremonia en Oslo, sólo 19 (incluida China) declinaron su participación.
"Los que integran el Comité del Nobel orquestan entre ellos una agitación antichina", declaró Jiang Yu, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, que denunció que concederle el premio a un "criminal en prisión" constituye una "gran intromisión en la soberanía china".
"No cambiaremos debido a la interferencia de algunos payasos que están en contra de China", añadió Jiang. "Contamos con el apoyo de más de 100 países y organismos internacionales, que han expresado un apoyo explícito a la oposición de China al Premio Nobel de la Paz, lo que demuestra plenamente que la comunidad internacional no acepta la decisión del Comité del Nobel", agregó.
Esta información fue inmediatamente desmentida por el secretario del Comité del Nobel, Geir Lundestad, que aseguró que "la gran mayoría de los países invitados estará representada".
"Basta con mirar las cifras", insistió Lundestad. Según informó el Comité, 44 embajadas confirmaron su participación en la ceremonia, 19 la declinaron "por diferentes motivos" y dos no contestaron. A título comparativo, además, el Comité recordó que, en 2008, diez embajadas no participaron en la ceremonia del Nobel de la Paz al finlandés Martti Ahtisaari, un premio que suscitó un amplio consenso.
"Estamos realmente contentos de que las dos terceras partes de los países invitados hayan respondido positivamente a nuestra invitación. Es gratificante que países como la India, Brasil, Sudáfrica o Indonesia hayan dicho sí. Eso significa mucho para nosotros", añadió Lundestad.
Además de China, los otros países que rechazaron la invitación son: Afganistán, Arabia Saudita, Colombia, Cuba, Egipto, Filipinas, Irak, Irán, Kazakhstán, Marruecos, Paquistán, Rusia, Serbia, Sudán, Túnez, Ucrania, Venezuela y Vietnam.
Según precisó Lundestad, estos países -muchos de los cuales son aliados políticos, socios comerciales o vecinos de China- alegaron diferentes razones para no asistir a la entrega, como ausencia por viaje, "aunque algunos de ellos obviamente están afectados por China''.
Fuerte presión
Muy molesto por la elección de Liu para el Nobel de la Paz, Pekín ejerció en las últimas semanas una fuerte presión para disuadir a diplomáticos de que acudan a la ceremonia en Oslo, e incluso amenazó con "consecuencias" a los países que expresen su apoyo al disidente, que cumple una pena de 11 años de cárcel por sus llamados en defensa de los derechos humanos y la democracia en China.
Desde Filipinas, de hecho, un destacado diplomático indicó que la razón de la declinación de su país a la ceremonia fue "evitar un altercado con Pekín". También Serbia explicó que no participará de la entrega para no dañar sus relaciones con el gigante asiático. "Las relaciones bilaterales con Pekín son de una importancia muy grande para Serbia, y todas nuestras decisiones, al igual que las de cualquier gobierno, están relacionadas ante todo con la realización de los intereses y de las prioridades nacionales", explicó ayer el ministro de Exteriores serbio, Vuk Jeremic.
La organización Amnistía Internacional (AI), en tanto, acusó ayer a China de recurrir a una "combinación de presiones políticas y chantaje económico" para forzar a algunos gobiernos a boicotear la ceremonia, y opinó que el hecho de que "los chinos sólo hayan logrado engatusar a una pequeña minoría de países refleja lo inaceptable de sus demandas".
La ceremonia de pasado mañana será la primera en décadas en que un premiado bajo detención no está formalmente representado, ya que las autoridades chinas han colocado a muchos de sus allegados, incluida su esposa, Liu Xia, bajo arresto domiciliario, y han impedido a abogados, académicos y activistas abandonar el país para evitar que viajen a Oslo.