Se reedita la discografía completa de la cantante tucumana, con el arte de tapa original y remasterizados
Cualquier artista desearía estar en el principio de todo, fundando un movimiento, trazando la historia con el canto. Es lo que le pasó a Mercedes Sosa cuando inauguró una nueva era para el folklore poniendo su voz al servicio del movimiento del Nuevo Cancionero, en 1963. Así de fundacional, con todo el grito de la tierra clamando por salir de su garganta, revolucionaria y poética, se la escucha de nuevo en Zamba para no morir (himno del Nuevo Cancionero), que abre aquel debut discográfico para el sello Philips en 1966.
El álbum en cuestión se llamaba Yo no canto por cantar y este primer LP para un sello grande (aunque un año antes había editado de forma independiente Canciones con fundamento) contiene temas como "Canción del derrumbe indio" (J. M. Figueredo), el tema que la consagró en la Plaza Próspero Molina en 1965 y otros temas de la cantera del Nuevo Cancionero como "Zamba azul" (Tejada Gómez y Tito Francia) y "Zamba del riego" (Tejada Gómez-Matus).
Hasta el momento Yo no canto por cantar , era una de esas joyas descatalogadas, oro en polvo para los coleccionistas, que sólo se encontraba en vinilo. Ahora este álbum junto a otros discos de su primer período como Hermano (1966), Para cantarle a mi gente (1967), Con sabor a Mercedes Sosa (1969), Mujeres argentinas (1969), El grito de la tierra (1970), Navidad con Mercedes (1970) Güemes, banda original de la película de Torres Nilson (1971), Mercedes Sosa, Homenaje a Violeta Parra (1971), Hasta la victoria (1972), Cantata Sudamericana (1972) y Traigo un pueblo en mi voz (1973), serán reeditados con el arte de tapa original de los LP, los textos informativos y en versiones remasterizadas.
El lanzamiento integral estará compuesto por los 36 discos que pertenecen al catálogo de Universal Music. La colección, infaltable para los aficionados al género (porque allí está contada en canciones la historia de los últimos cuarenta años de la Argentina), será lanzada en tres tandas de 12 volúmenes cada mes en forma cronológica hasta completar su discografía con el álbum Corazón libre de 2005, que culminó una relación de cuarenta años con el sello.
Los doce mandamientos
Esta primer tanda de doce discos repasa el camino que fue transitando Mercedes Sosa hasta convertirse en la voz de la América profunda y que marca a fuego los años más creativos del género y los más convulsionados en la historia social y política del país. Mercedes Sosa emerge en estos discos como la voz de esa Argentina secreta y del continente, con un retrato íntimo, descarnado y sublime, del hombre en su paisaje.
El éxito de Yo no canto por cantar obligó a un segundo disco en el mismo año, Hermano. Este discorevela a una artista modelando su personalidad y ofreciendo una riqueza autoral que hace pie en la identidad tucumana. Están desde la popular versión de "Chacarera del 55" de Los Hermanos Núñez a la indómita "Zamba del Chaguanco" de Nella Castro y la pianista Hilda Herrera.
Para Cantarle a mi gente cuenta con el acompañamiento y los arreglos de Kelo Palacios y es conceptualmente uno de sus mejores discos en esta primera etapa. Mercedes Sosa crece a la medida de sus obras y de los autores que interpreta, refleja la realidad social en "Vidala del Chango Pobre"; abarca la chaya en "La copla perdida"; el canto del Litoral en "El carbonero"; y pega un salto hacia el futuro con su versión de la chacarera "La oncena" de Eduardo Lagos. Ese juego creativo y sonoro entre la modernidad y la raíz, la búsqueda de una canción universal y social como "Canción para un niño en la calle", y ese abrazo a América latina en "Canción para despertar a un negrito", sobre un poema de Nicolás Guillén, se alternarán temáticamente en sus discos. De aquí en adelante, Mercedes Sosa marcará un estilo y a toda una generación.
Con sabor a Mercedes Sosa probablemente no sea un disco tan conocido, sin embargo, es uno de esos trabajos que señalaron un camino para los folkloristas de su generación. Su selección del repertorio y sus versiones son imbatibles, tanto que volvieron a instalarse en el imaginario popular por varias décadas: "La añera", "Al jardín de la república" y "Luna tucumana".
Después de echar raíces, la cantora entró en el universo de Ariel Ramírez y Félix Luna para grabar el legendario álbum Mujeres argentinas que contiene himnos como "Alfonsina y el mar". Un encuentro que se repetiría tres años después para otra obra integral como Cantata Sudamericana , del cual surgieron obras que perduraron años en su repertorio como "Antiguo dueño de las flechas". De esta serie sus discos El grito de la tierra (contiene la emblemática "Canción con todos"); el álbum sobre Violeta Parra ("Gracias a la vida", "Volver a los 17") y Traigo un pueblo en mi voz ("Cuando tenga la tierra", "Triunfo agrario" y "El alazán") diseñan su página artística más épica y banda de sonido de toda una época. " Desde el adiós regresaré, con la canción final, cual encendido farol, que tras la lluvia quedó ", canta eterna en la zamba "Desde el regreso". Su voz hace el milagro. Mercedes Sosa vuelve a nacer en cada disco, en cada canción.