John Landis, director de las historias de los Blues Brothers, vuelve al cine, tras diez años, con Burke & Hare
ROMA.- Sólo John Landis, un cineasta de culto, autor del mítico Los hermanos caradura ( Blues Brothers ), podría haber hecho una película como Burke & Hare , comedia negra que ayer provocó carcajadas al ser presentada en el Festival Internacional de Cine de esta capital. Ambientada en Edimburgo, en el siglo XIX, narra la historia de William Burke y William Hare (Simon Pegg y Andy Serkis), dos embusteros que tratan de ganarse la vida de alguna forma. Todo comienza a irles muy bien cuando descubren que es más que rentable conseguirle cadáveres a la universidad de anatomía de la capital escocesa, célebre entonces en toda Europa.
Así, se convierten en virtuales asesinos, protagonizando divertidísimos gags junto a un casting extraordinario, que va desde Tom Wilkinson y Tim Curry -dos ilustres profesores de anatomía y acérrimos rivales-, hasta Isla Fisher, que interpreta a una prostituta que le robará el corazón a Burke.
Landis, que para esta comedia llena de humor negro y presentada fuera de concurso decidió irse de Estados Unidos y utilizar los británicos Ealing Studios -aunque rodó algunas escenas en Londres y Edimburgo-, fue saludado por un mar de aplausos cuando llegó al encuentro que tuvo con la prensa.
El cineasta, que arrancó la conferencia fotografiando al público -y a quién le sonó el celular en medio del encuentro, contestando que el número estaba equivocado-, fue tan políticamente incorrecto como su película llena de sangre y cadáveres descuartizados. "El desafío fue volver simpáticos a dos asesinos que hacen cosas terribles. La historia de Burke y Hare es una atracción turística en Escocia, como Jack el Destripador en Londres -dijo-. Amo las comedias negras y me divertí mucho contando la historia de dos personajes tan sórdidos que asesinaban a sangre fría, resultando sin embargo simpáticos. También quería que fuera una comedia romántica, pese a los cadáveres y los homicidios".
Cuando le preguntaron por qué ya no filma en Hollywood, el cineasta norteamericano, de 60 años, contestó: "Porque las películas que quieren que haga no me gustan y las que yo quiero hacer no les gustan a ellos. Hoy en Estados Unidos no se arriesga. Nadie rodaría ahora Barrio chino , sino que se prefieren las películas fáciles. Dejé de hacer películas después de Blues Brothers 2000, cuando la producción la dio vuelta. Me puse furioso. Por eso me fui al Reino Unido, donde hoy se hacen muchas de las mejores cosas", añadió.
En carrera por el Marco Aurelio, también se estrenó la italiana La scuola è finita , ópera prima de Valerio Longo. El film, que cuenta con la bella actriz Valeria Golino, retrata la decadencia de la escuela pública italiana, donde tanto los edificios, como los maestros, se encuentran en estado de abandono y los jóvenes, que consumen drogas, tienen familias que no los contienen y no creen en el futuro, no encuentran ningún tipo de respuesta. "Todos se llenan la boca con lo importante que es la escuela, pero nadie se mueve para salvarla. No se dan cuenta de que es el espejo de la sociedad y que los chicos de hoy son los ciudadanos de mañana", lamentó el director que definió su obra como "un film urgente y necesario; la escuela es la última comunidad que queda, la familia ya ha desaparecido".