Reunimos a tres de los conductores que más crecen en la radio AM vespertina y le dan su impronta
Desde hace un tiempo, la franja horaria de la tarde comenzó a transformarse y aumentar su convocatoria de audiencia. Se convirtió en un espacio en que la actualidad informativa tiene el espacio lógico que requiere, a lo que se suman eficaces elementos de entretenimiento, humor, emotividad, nostalgia y la música, que en muchos casos cobra singular relevancia. Este cambio hizo de este horario una franja atractiva, respaldada con la conducción de periodistas de reconocida trayectoria y consagrados locutores. Entre ellos están Rolando Hanglin, que conduce el programa de mayor audiencia de la franja, de lunes a viernes de 15 a 18, por Radio 10, y se llama igual que él; Fernando Bravo, conductor de Bravo. Continental , de lunes a viernes, de 13 a 17, en Continental; Ernesto Tenembaum, de El club de la tarde , en el mismo horario, por Mitre y Luis Majul, de La cornisa , en La Red , de lunes a viernes de 14 a 18.
A estos tres últimos (Hanglin no pudo participar) reunió LA NACION, el último martes 19 -antes del fallecimiento del ex presidente Kirchner, por lo cual publicamos opiniones posteriores de los tres invitados, referidas a ese tema-, para reflexionar sobre sus carreras y la importancia del horario en el que desarrollan su labor. Fernando Bravo, haciendo valer su condición de decano del medio entre los tres, fue quien abrió el debate:
Fernando Bravo: -El hecho que profesionales como nosotros, que podemos perfectamente estar en horario de la mañana, estemos a esta hora con una estructura propia de un programa matinal, revela un crecimiento de la franja. Antes quizás había en este horario programas un poco más pasatistas. Lo que ocurre es que el paso informativo del día ahora no tiene horario estelar. Estamos en un horario en el que se va armando la tapa de los diarios del otro día. Para mí, eso es un desafío importante.
Luis Majul: -Los tres pasamos por diferentes horarios, e ir a la tarde es una opción de vida...
La ocurrencia desata la carcajada de todos.
Ernesto Tenembaum: (Riendo) -Y que yo agradezco eternamente...
Luis Majul: -Más allá de la cuestión del sueño, al horario de la tarde llegamos con un background muy importante. Traemos tantos años de laburo que ya no sentimos culpa por no dar una noticia en determinado momento y podemos disfrutar más y divertirnos con lo que hacemos junto con el oyente. La tarde te permite esto y también dar lo que dice el último tweet que postea Cristina [Kirchner]. Podés disfrutar y también dar la última noticia o conseguir la nota que puede convertirse en la tapa de los diarios del otro día.
ET: -Yo soy medio nuevo en esto. Estoy en radio Mitre hace cinco años. Hace un tiempo, lo escuche a [Mario] Pergolini decir que si supiera que el fin del mundo va a llegar en dos horas el lugar donde elegiría para estar es en un estudio de radio transmitiendo. A mí no me pasa exactamente eso, pero en estos últimos años siento que la radio es un lugar cómodo para estar. Un sitio donde se despierta la creatividad. Hasta catártico te diría, donde vos estás con un grupo de gente tomando un café, charlando y lo escuchan miles de personas. A la tarde, esa sensación distendida se amplifica respecto de la mañana.
-¿Esa distensión les permite improvisar mucho?
LM: -¡Yo nunca improviso nada! Esto lo aprendí de Fernando [Bravo], escuchándolo. Siempre sé lo que viene después de lo que estoy haciendo. Oscar Gómez Castañón, otro de mis referentes, dice que un buen programa de radio tiene que estar hecho como una ensalada: con un poquito de música, una entrevista bien hecha, una mesa redonda. Si uno tiene un manual interno bien hecho, hay más lugar para jugar y poder improvisar. Si uno escucha el programa de Fernando parece que no hubiera ninguna apuro, ninguna presión. El noticiero entra en el momento exacto; las columnas, también; las entrevistas, lo mismo. Pero uno sabe que eso no surge del azar, sino que hay un plan muy bien armado para todo.
FB: - Nadie empieza un programa de cero sin tener algo armado. Lo que trato, y he tratado siempre, es dibujar un camino preestablecido. El programa tiene secciones que actúan de mojones que uno sabe a qué hora van a ir. Después, la radio es speto corrido. Uno va comiendo lo que te tiene listo la producción. Hay un andarivel que se puede manejar y otro que no tanto. Para poder equilibrar eso, el conductor tiene que ir con la cabeza quince minutos adelante de todos.
ET: -Cierto, es como dice Fernando. Pero la radio es como un torrente. Uno sabe cómo está organizado el programa, pero no sabe exactamente lo que va a pasar. A veces, lo imprevisto te desacomoda un poco, pero también eso imprevisto que pasa, se puede convertir en lo mejor de esa emisión.
FB: -A lo que surge espontáneamente uno tiene que tener el olfato para saber si le puede sacar punta o no.
-¿El horario beneficia al clima del equipo?
LM: -Lo que noto es que nos divertimos muchísimo entre nosotros.
ET: -En la radio, el buen trabajo entre un conductor y el jefe de producción tiene que ver con una empatía que se dé en el grupo humano.
FB: - Si en un diario cuatro tipos se llevan mal, en lo que sale impreso no se nota. Si en la radio dos personas no se miran bien, el programa se resiente.
LM: -Exacto. Volviendo a lo del horario, es muy bueno no tener que lidiar con la presión de conseguir si o si tal o cual nota, como ocurre por la mañana. A esta edad siento que ya la exclusiva no me desvela.
ET: -Es más importante la nota diferente. A la mañana, sacar al funcionario del momento es fundamental. A la tarde, lograr un momento conmovedor es más importante.
-¿El feed back con el público es mayor a la tarde?
FB: -A cualquier horario, la radio establece un vínculo de afecto con el público mucho más fuerte que la TV. Tiene que ver con la fantasía que genera. Yo me voy a oponer, siempre, con mi vida, a que pongan una cámara en un estudio de radio.
Ante la conmoción por la inesperada muerte de Néstor Kirchner, los protagonistas enviaron estas opiniones:
ERNESTO TENEMBAUM
Durante siete años, Kirchner fue motivo de desvelo de todos los periodistas políticos. Lo hemos discutido, analizado, defendido, contado y hasta ofendido. Tanto como él nos ha desafiado, agredido, discutido, interpelado y nos obligó, una y otra vez, a repensarnos. No fue agradable ser un periodista crítico mientras él estuvo en el poder. Era una relación realmente áspera. Pero ese detalle no debe ser el eje del análisis de una complejísima personalidad que ha hecho aportes tan valientes y positivos como preocupantes. Se fue un gran líder. Ojalá podamos superar las historias lineales -rosas o negras, heroicas o diabólicas- que dominan los relatos sobre quien fue, él, realmente.
FERNANDO BRAVO
Con Néstor Kirchner desaparece un hombre de la democracia y ése es motivo de tristeza y respeto por su figura. La historia destacará sus buenas acciones, pero también recordara su intolerante actitud ante el pensamiento crítico y la demonización de algunos de sus referentes. Esto también es el país que deja.
LUIS MAJUL
Más allá de la conmoción personal que me produjo la desaparición física de un hombre al que conocí mucho y con el que estuve varias veces en reportajes públicos y encuentros para buscar información, mi posición es de respeto por el duelo. Tristeza por la familia y moderación en un momento de profundo dolor. En este contexto me parecen tan miserables los que salieron a tocar bocina ni bien se conoció la noticia como desmesurados los que ahora colocan al ex presidente en el lugar de un semidios que hizo todo bien. Y, desde luego, repudio los insultos y las agresiones a políticos y periodistas que lo criticaron. Como a los buitres que ya están queriendo sacar ventaja de la nueva oportunidad política que se le presenta a Cristina Fernández. He enviado mis condolencias a la jefa del Estado a través de varios ministros. Pero no me arrepiento ni de una palabra que escribí en El Dueño, más allá de que lamento su temprana muerte.