Juego de opuestos. En Samsung y en la vida de Vicentico. Tras aquella gira con su banda de la vida, los Cadillacs, que se extendió en el continente y en el tiempo, ahora está aquí, en formato pequeño e íntimo, mostrando las canciones de su nuevo disco, Solo un momento , el cuarto de su carrera solista.
La lucha de opuestos -que siempre es victoria cuando de artes se trata- también se entabla en el mismo corazón de su show. Vicentico, el cantautor, canta con voz quebrada canciones de amor y desamor, y coquetea con los ritmos (los caribeños y rioplatenses, los beats sesentistas). El Vicentico de entretemas, más actor que músico, disfruta rompiendo reglas o, más bien, burlando reglas y convenciones; bromea, payasea y entabla con el público un diálogo que casi no lo es pero sí una muy particular forma del juego.
Acompañado de Daniel Castro en bajo, Daniel Buira en batería, Martín García Reinoso y Gonzalo Córdoba en guitarras, Sufián Cantilo en teclados y Gustavo Martelli en percusión, despojado de bronces, Vicentico repasa para iniciar: "Se despierta la ciudad", aquella de la paranoia urbana y "Bajando la calle", ambas de su disco debut.
Entonces, pide silencio. Propone que el leit motiv de la noche sea el silencio. Desde las mesas, llegan pedidos y piropos; él, escondido detrás de su saco pide: "Seguridad, Mauricio, Macri, clausurá". Punto aparte y seriedad, que no es tanta, para temas nuevos sobre los cuales "el artista no va a hacer ningún tipo de comentarios", dice antes de estrenar "Cobarde", "Ya no te quiero", "Morir a tu lado".
La banda, que no es la del disco, ya se ha apropiado de los temas para que fluyan y no marquen diferencia con los ya transitados. Pero, para tomarse aún otra libertad, Vicentico anuncia que este show es un preshow, que es un ensayo con público, que si hay quejas se devuelve el dinero. Así, se permite responder pedidos e improvisar, solo y buscando acordes en la guitarra, "El rey del rock and roll" y "CJ". Dirá que no, que no "podés pedir ésa, porque es un show de Vicentico solista", aunque luego hará, sí, "Gallo rojo", "Basta de llamarme así" y "Vasos vacíos".
Entre medio de ese amplio arco hay lugar para temas de Los pájaros y Los rayos , para imitaciones (a pedido también, de Christian Castro, de Arjona, de Lerner) y para un imperdible juego de a dos con una voz, la de Valeria Bertucelli, sentada con Graciela Borges a una de las mesas del costado.